domingo, 29 de julio de 2018

J DE JUEGO


El juego es un tipo de actividad humana que no persigue más objetivo que la diversión,  una placentera manera de emplear el tiempo sin la imperiosa necesidad de alcanzar metas ni objetivos. El juego es un fin en sí mismo, no es un medio  a través del cual podamos conseguir nada que tenga un sentido práctico para nosotros.

Es un conjunto de usos cuya precaria utilidad  comienza y termina en el mismo instante en que estos cumplen su función como fuente de esparcimiento. Sólo sirve para pasar el rato amenamente sin otras consecuencias. Es justamente lo contrario del trabajo. Por esa razón solemos equivocarnos cuando afirmamos que los juegos eróticos son un preliminar, una especie de aperitivo, un trámite conductual cuya función es garantizar la lubricación femenina o la erección masculina para llegar al plato principal, al grano, al meollo del asunto.

El juego erótico es la esencia misma de la sexualidad. Desde el momento en que hemos liberado a nuestros placeres de su cometido instintivo, el sexo ha dejado de ser un trabajo físico para la perpetuación de la especie y se ha transformado en un juego. En realidad no afinamos los instrumentos para interpretar una pieza sinfónica, sino que improvisamos, hacemos que surja una melodía, nos recreamos con armonías que nacen en nuestro interior como hacen los músicos de jazz. No calentamos motores para estar en la pole y ganar la competición, sino que corremos por la alegría de estar vivos, por el gustazo de sentir la energía que recorre nuestros músculos. No hacemos el “acto” como  ordenan las jerarquías sanitarias y eclesiásticas, sino que nos refocilamos, insistimos una y otra vez en disfrutar de los placeres corporales, demorándonos en la diversidad ilimitada de nuestras zonas erógenas. Nos comemos el pastel y la guinda sin importar el orden de los factores. Que para trabajar ya nos basta con la reforma laboral.




martes, 15 de mayo de 2018

MARCO SANTANA


  
  Desde que nací hay una cosa que me trae literalmente de cabeza: mi pelo. Tengo mucho y siempre me ha gustado llevarlo muy largo (una vez me lo corté y casi me da un patatús; no salí de casa hasta que consideré que me había crecido lo bastante como para poder lucir una melenita decente). Debo decir que recuerdo con horror la torturante “toga” que me hacía mi madre para poder llevarlo liso cuando tenía 15 años – ya sabéis, pelo tirante enrollado a la cabeza en una dirección y envuelto en una toalla durante una hora, y luego en sentido contrario durante otra -. Aparte de esas manipulaciones en las que como ya he dicho intervenía mi madre, yo nunca he sabido cuidármelo. Me aplico cuantos champús especiales y cremas hidratantes caen en mis manos, eso sí. Pero no sé ni ponerme una horquilla, mucho menos alisármelo, hacerme un “brushing” (¿¡¡?), un recogido o simplemente peinármelo como dios manda con cierta gracia. Por eso, como para la mayoría de las cosas de mi vida, recurro a los profesionales, es decir, a los peluqueros. Aunque en mi caso debería decir AL PELUQUERO, porque a pesar de haber “tonteado” con unos pocos, para mí sólo existe uno: mi amigo Terino.

        Nos conocimos a través de una amiga común hace años (muchos), recién llegado él de París, después de haber estudiado peluquería durante más de un año en L’Oréal, y yo recién abandonado el nido familiar, joven inexperta ávida de comerme el mundo. Durante cierto tiempo compartimos círculo de amistades y experiencias nuevas y tremendamente excitantes. Para más inri, Terino era un bombón, de una guapura extrema, angelical y demoniaca a la vez, a lo Alain Delon. Vamos, que era un chico guapo de solemnidad. Ahora también, porque los años no le han tratado mal y se ha convertido en un hombre apuesto y guapetón. Pero claro, no se puede comparar la belleza de los 20-30 años con la de la madurez. Esto, que sirve para todos, es un axioma universal, cosa molesta e inevitable al mismo tiempo.

        En aquellos días, aparte de ser un artistazo del cepillo y el secador, era un magnífico fotógrafo, un mago del blanco y negro que te hacía parecer una estrella de cine con un foquito y cuatro trapos estratégicamente colocados. Y cómo nos divertíamos… Así es que Terino ha sido desde siempre, además de uno de mis mejores y más queridos amigos, mi peluquero de cabecera. Al cabo, los avatares de la vida nos separaron durante un cierto tiempo, aunque la misma vida nos volvió a reunir a la vuelta de unos años. Desde entonces ya no nos hemos vuelto a separar ni como amigos ni como clienta-peluquero. No sé qué haré con mi pelo el día que se jubile. Probablemente no me lo corte ni me lo tiña en señal de duelo hasta que parezca la versión femenina de Robinson Crusoe y entonces le pediré consejo para ponerme en manos de alguien que él considere digno sucesor de su arte.





        Actualmente su peluquería está en la calle VicenteInglada, número 14, de Alicante, justo al lado del Mercado Central, y se llama MARCO SANTANA Peluqueros. Sus ayudantes son la dulce Nidia y el discreto Víctor, un auténtico artista del brushing (cepillado para los de la LOGSE), ambos grandes trabajadores y estupendas personas. Os la recomiendo.
Elia 


CURRY DE POLLO DE TOÑI

    Hoy vamos a disfrutar de una receta que no por tradicional deja de tener su encanto. Todo el mundo tiene su particular manera de cocinar el Curry de pollo, más perfumado o menos, más picante o menos, más al gusto hindú o al gusto anglosajón…y a todo el mundo le suele quedar relativamente bien (o así). Elia es una experta en cocina guiri (otro día os contará cómo hacer un Kidney Pie y otras cochinadas británicas), y desde que tuve la inmensa suerte de conocerla la he considerado una maestra del Curry (su curry de gambas es una experiencia cuasi celestial). Sin embargo, en esta ocasión vamos a explicaros la receta del curry de pollo de una amiga, azafata trilingüe y anglófila (no son enfermedades, son disposiciones del carácter) que incluso la maestra del curry ha adoptado para satisfacción del mundo en general. Así que ahí va la receta del Curry de pollo de Toñi.



INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS
  •  2 pechugas grandes
  •  2 cebollas
  • 3 dientes de ajo
  • 1 rodaja de 1 cm de jengibre fresco (en mercados)
  •  Guindilla (al gusto)
  • Sal/pimienta
  • Tomate triturado (1 bote + 2 naturales pelados)
  • Pasta de Curry  (en grandes superficies)  1 cucharada sopera
  •  Cilantro /Comino / Cúrcuma (mezclar 1 cucharada pequeña de cada especia)
  •  Garam Masala 1 cucharada sopera (el  garam masala podemos hacerlo o comprarlo hecho). Si quieres hacerlo consulta el enlace. 
  • Azúcar  1 cucharada sopera
  • Cilantro fresco (1 bol troceado)
  • Aceite vegetal o Mantequilla


COMO HACERLO

  • Troceamos las pechugas al gusto y las sofreímos en aceite vegetal o mantequilla.                            
  •  Una vez que se ha dorado el pollo, lo reservamos y en el mismo aceite pochamos la cebolla picadita, el ajo, las guindillas y el jengibre troceadito.                                                                   
  • Añadimos las especias MENOS el Garam Masala y el cilantro fresco (lo incorporaremos más tarde).                                                                                                                                                                   
  • Rápidamente (para que no se quemen las especias) se añade el tomate y el azúcar y dejamos cocer a fuego lento junto con el pollo durante unos 40 minutos. Añadimos la pasta de curry a mitad de cocción y removemos.                                                                                    
  •  15 minutos antes de servirlo incorporamos el cilantro fresco y el Garam Masala.                   
  • Habitualmente lo acompañaremos con arroz basmati cocido con palo de canela o cardamomo o con pan hindú (flat bread).




-         También suele servirse con unos Chutneys. Aunque el chutney es una especie de encurtido de frutas que requiere bastante elaboración, os vamos a sugerir un arreglo muy sencillo, efectivo y sabroso. Tomad nota:



CHUTNEYS

 De pepino y yogur

1 yogur griego. 1 pepino, menta, sal y pimienta. Hacer picadillo y mezclar.

De tomate y cebolla


Tomate y cebolla bien picaditos, cilantro fresco, tabasco y sal. 

Cactus Tree. JONI MITCHELL

Texto de Enrique


     Esta canción de Joni Mitchell ha venido persiguiéndome desde que la escuché por vez primera en casa de una amiga jipi allá por los setenta y tantos. Quizás era el momento adecuado porque en mi alma rockera la escena folk había ido haciéndose un hueco  a través de la profunda fascinación que desde chavalillo profesé hacia Mr. Dylan y su poesía. Y aunque fui de los que celebré su conversión a la guitarra eléctrica, ya tenía el cuerpo y el oído hechos a las armonías acústicas y a Joan Baez, Peter Paul and Mary, Donovan, Nick Drake, etc,  por lo que la transición al folk rock (americano e inglés) fue completamente natural para mí. A partir de ahí, llegaron Neil Young, Buffalo Springfield, Byrds, CSN&Y y toda la peña que compusieron el lado jipioso de la  banda sonora de mi adolescencia y juventud. Pero desde el setentaycinco, (recién cascado Franco),y junto a mi incipiente afición a ciertas sustancias, allí estaba Joni Mitchell y aquel disco (Song to a Seagull) y aquella canción del Cactus en el que una chica olvidadiza se entretenía tanto en ser libre que el amor pasaba de largo y se le escapaba entre los dedos. No era un reproche sino una llamada de atención.

     Luego ya llegaron otros discos y otras incursiones interesantes en el pop o en el jazz. De ellas tengo muy presente “Mingus” una colaboración fallida con Charlie Mingus que murió antes de terminar el disco y en el que participaron Wayne Shorter, Herbie Hancock y Jaco Pastorius (otro ilustre fallecido prematuro). 

     Y qué decir de su faceta como artista plástica. No solo le debemos hermosas canciones que hicieron famosos a muchos músicos de su generación sino también multitud de portadas y covers de discos propios y ajenos. Solo tenéis que buscar en la red su Sitio Oficial Joni Mitchell.com (o haciendo click aquí) .


    Sin más os dejo para vuestro disfrute esta actuación en directo de Joni Mitchell en la BBC el 9 de octubre de 1970. Podéis seguir la letra cliqueando en este enlace. Además os hago un regalito personal: una interpretación en imágenes de esta canción que me he currado con todo el amor del mundo.  Espero que os guste.





Este es mi tributo a Joni Mitchell

I DE IMAGINACION

Enrique López Gosálbez

El órgano sexual más importante de nuestro cuerpo no lo tenemos situado entre las piernas, reside en el interior de nuestras cabezas. Entre algunas de sus muy nobles y variadas capacidades, la imaginación destaca como una función cuyo potencial erótico no depende de volúmenes o tamaños, ni se encuentra sometida a la tiranía de la cinta métrica salvo que seas un forense del CSI o el mismísimo Doctor Frankenstein.  Con la imaginación podemos adornar y embellecer nuestras pasiones, escapar de la tediosa rutina a la que nos condena el aburrido instinto reproductivo con sus actos mecánicos y previsibles. Con ella disfrutamos de nuestros cuerpos y de nuestras almas. Nos colmamos del profundo deseo de gozar y hacer gozar, no a través de un torpe simulacro higiénico, sino entregándonos sin reservas hasta caer rendidos y exhaustos en brazos de la persona amada. La imaginación permite que abramos las ventanas y que entre el sol en nuestras vidas. Que un vendaval de lujuria nos arrastre sin remedio por la dulce pendiente de la sensualidad y el erotismo, eso que nos hace humanos, eso que nos diferencia de un gusano que se arrastra por la tierra copulando sin ton ni son.


Imaginar es un hermoso don que todos atesoramos, aunque años de miedos y prohibiciones lo hayan confinado al baúl de la culpa y el pecado. En algún pequeño rincón de nuestro espíritu de hombres y mujeres libres, existe la firme convicción de que está ahí, esperando despertar y que tan sólo es cuestión de dar el primer paso, el más costoso, quizá.  A partir de ese momento glorioso comienza a fluir. Inseguro al principio, un poco canijillo y desabrido… pero a poco que lo cultivemos con cariño llenará de color nuestra vida. 


ALEXANDRA DAVID-NEEL. MISTICA Y AVENTURERA

LA PERSECUCION DE TILOPA (*)



        Entonces el discípulo atravesó el país en busca del maestro predestinado. Sabía su nombre: Tilopa; sabía que era imprescindible. Lo perseguía de ciudad en ciudad siempre con retraso.

        Una noche, famélico, llama a la puerta de una casa y pide comida. Sale un borracho y con voz estrepitosa le ofrece vino. El discípulo rehúsa indignado. La casa entera desaparece; el discípulo queda solo en mitad del campo; entonces escucha la voz del borracho que le grita : ¡Yo era Tilopa!.

        Otra vez, un aldeano le pide ayuda para desollar un caballo muerto. Asqueado, el discípulo se aleja de él sin hacerle caso. Una voz burlona le grita: ¡Yo era Tilopa!

        En un desfiladero, un hombre arrastra del pelo a una mujer. El discípulo ataca al forajido y logra liberar a su víctima. Bruscamente, se encuentra solo y la voz le repite: Yo era Tilopa.

        Llega una tarde a un cementerio y ve a un hombre agazapado junto a una hoguera de ennegrecidos restos humanos. Entonces comprende, se prosterna ante él, toma los pies del maestro y los pone sobre su cabeza. Esta vez Tilopa no desaparece.

Parmi les Mystiques et les Magiciens du Tibet (1929)




(*) Antología de la literatura fantástica. J.L.Borges ; S. Ocampo; A.B. Casares Ed.Edhasa Sudamericana Barcelona 1977

Para una Biografía pormenorizada, cliquea en el siguiente enlace.

Y si tienes un rato, no te pierdas este documental biográfico de la 2



martes, 3 de abril de 2018

MERCADO DE CAROLINAS

            Cuando era joven y soltera me horrorizaba hacer la compra de la casa, o sea, cosas de comer, de limpieza, de intendencia en general. Y más todavía me espantaba hacerlo en mercados, mercadillos y comercio tradicional. Eso de llegar a una cola y tener que esperar a que el tendero/a terminara su charla banal con la clienta cotilla de turno, que le contaba su vida y la de todo el barrio… qué pesadez. Por eso lo evitaba como a la peste, y compraba en el súper del barrio donde yo cogía las cosas, las pesaba y sólo hacía cola, bastante neutra y sin charlas, frente a una aséptica caja con su eficiente cajera que tardaba como tres segundos en atenderte.

                   Pero eso fue hasta que conocí a mi marido, gran amante de los mercados, mercadillos y comercio tradicional de toda índole y pelaje, cuanto más abarrotados mejor. A él le encanta llegar y con un sonriente “qué tal”, pegar la hebra, esto es, iniciar una conversación insustancial sobre el tiempo, la política, la vida en general, con el comerciante de turno, formando una cola de padre y muy señor mío. Al principio me desesperaba. Quería irme, morirme, abandonarle a su suerte. Pero él insistió en llevarme a tales sitios, aburridísimos para mí hasta que empecé a integrarme en el ambientillo. Entonces, después de un tiempo, empecé a hablar yo también. Primero con monosílabos, cual mono de feria enfurruñado. Después, incorporando alguna que otra sonrisa.


            Ahora me encantan mis conversaciones del sábado por la mañana con Mari, mi pescadera de cabecera, y Pablo, su hijo. Y con Paquito, el olivero, amigo del colegio de Enrique, mi marido, y ahora amigo mío por matrimonio. Y con Rafa y su mujer, del puesto de los quesos y fiambres. Incluso las echo de menos durante el resto de la semana. Estoy hablando concretamente de la gente de los puestos del  Mercado de Carolinas, lugar que frecuento desde hace aproximadamente 20 años. Todos estos profesionales, y algunos otros, se han ido convirtiendo con el paso del tiempo en amigos, a veces confidentes, personas con las que hablo al menos una vez por semana, más que con algunos de mis amigos más íntimos a los que por unas cosas o por otras veo con menos frecuencia. Debo confesar que ahora me encanta: eso de agarrar un gallo de San Pedro por lo ojos mientras Mari me cuenta cómo ha procesionado con teja y mantilla esta Semana Santa con el paso de su parroquia; o degustar una aceituna aliñada por Paquito al tiempo que comentamos la última serie de moda de HBO o de Netflix…



              Ahora, amigos y amigas, no puedo pasar sin ellos, sin sus consejos y chascarrillos semanales y, sobre todo, sin sus productos, que son de lo mejor que se puede encontrar en Alicante a un precio razonable. Os los recomiendo muy encarecidamente. Visitadlos, probad su mercancía y luego ya si eso, me contáis…


lunes, 2 de abril de 2018

EDGAR ALAN POE. (1809 -1849)




   Se consigna como fecha oficial de publicación de este poema de Edgar Alan Poe el mes de mayo de 1849 aunque las versiones tradicionalmente aceptadas como referencias editoriales pueden considerarse póstumas al ser posteriores a octubre de 1849, fecha en que muere el poeta.

   Annabel Lee  hace referencia al  tema romántico por excelencia del amor más allá de la muerte. Un tema heredero del descenso de Orfeo a los infiernos para rescatar a Eurídice que nos narra Ovidio en las Metamorfosis o del periplo de Dante por los cielos de la mano de su amada Beatriz o de aquel “polvo enamorado” de Quevedo, pero que en el alma atormentada de Poe es a un tiempo amor desmesurado y escandaloso por pederástico, incestuoso y necrofílico. Un amor arrebatado que incendia y rompe el corazón. Allan Poe amó con esta locura a su primita Virginia Eliza Clemm a la que desposó secretamente cuando esta contaba con apenas trece años en  1835 y a la que respetó carnalmente hasta el fin de sus escasos días enferma de tuberculosis en 1847, dos años antes de la muerte de Poe. Pese a todos los esfuerzos baldíos por abandonar sus vicios (alcohol y láudano) y regularizar su vida con un nuevo matrimonio con un antiguo amor de juventud, Poe  fue hallado en las calles de Baltimore en estado de delirio, «muy angustiado, y [...] necesitado de ayuda inmediata». Fue trasladado por su viejo amigo James E. Snodgrass al Washington College Hospital, donde murió el domingo, 7 de octubre, a las 5:00 de la madrugada.

   No nos queda sino morir juntos. Ahora ya de nada sirve razonar conmigo; no puedo más, tengo que morir. Desde que publiqué Eureka, no tengo deseos de seguir con vida. No puedo terminar nada más. Por tu amor era dulce la vida, pero hemos de morir juntos. [...] Desde que me encuentro aquí he estado una vez en prisión por embriaguez, pero aquella vez no estaba borracho. Fue por Virginia.
Carta a Maria Clemm, 7/7/1849.

Fue hace muchos, muchos años atrás
en un reino junto al mar
que vivió una doncella a quien ustedes quizá conozcan
por el nombre de Annabel Lee
Esta señorita vivía sin ningún otro pensamiento
mas que amar y ser amada por mi
Era una niña y yo un niño
en este reino junto al mar
Mas, amábamos con un amor que era más
que cualquier amor
Yo y mi Annabel Lee
Con un amor que los serafines alados del cielo
codiciaban, de ella y de mi
Y esta fue la razón por la que hace tiempo
en este reino junto al mar
un golpe de viento del cielo, en la noche
dejó helada a mi Annabel Lee
de tal modo que sus parientes de alta cuna
vinieron y la rescataron, llevándosela lejos de mi
para hacerla callar, en un sepulcro
dentro de este reino junto al mar.
Los ángeles, ni la mitad de felices en el cielo
se volvieron envidiosos de ella y de mi
¡Si! esta fue la razón (como todos los hombres saben
en este reino junto al mar)
por la que un viento caído del cielo
heló y mató a mi Annabel Lee
Pero nuestro amor era mucho más fuerte
que el amor de esos quienes fueron más viejos que nosotros
de mucha más sabiduría que nosotros
y ni los ángeles allá arriba, en el cielo
ni los demonios bajo el mar
podrán nunca separar mi alma
del alma de la hermosa Annabel Lee
Pues la luna jamás brilla sin traerme sueños
de la preciosa Annabel Lee
Y las estrellas nunca volverán, pero veo el brillo de ojos
de la bella Annabel Lee
Y así, durante la marea en la noche
me acuesto al lado de mi querida, mi adorada
mi vida y mi esposa
en el sepulcro, allí junto al mar
en su tumba, al lado del resonante mar.

H de HIMEN

Enrique López Gosálbez (Sexólogo)

El himen es un una delgada membrana de tejido conjuntivo localizada alrededor de la abertura vaginal y que la cierra parcialmente. Al parecer, esta membrana actúa como una especie de protección frente a ciertas enfermedades infecciosas durante la infancia ya que la mujer no desarrolla sus propias defensas vaginales hasta la pubertad. Sin embargo, algunas culturas sexistas otorgan un alto valor simbólico al pellejito de marras como signo de honestidad, convirtiéndolo en un referente de discriminación y represión de la sexualidad femenina.

Curiosamente, esta moral puritana dio paso en nuestra Edad de Oro a una inusitada proliferación de manos expertas en el delicado arte de remendar virgos de las que tan llena a rebosar se encuentra nuestra literatura clásica. Entre todas ellas, la más grande e inmortal fue la madre Celestina, trotaconventos, hechicera y hábil reconstructora de virtudes perdidas. Pero no le fueron a la zaga eminentes brujas y parteras como Eritea, de la que nos habla Juan del Encina en su Égloga de Plácida y Vitoriano (1513) que se vanagloriaba de su pericia como zurcidora de jovencitas inquietas: “si quantos virgos he fecho / tantos tuviesse ducados, / no cabrían hasta el techo/”. O la famosa “Corneja” de la Tragicomedia de Polidoro y Casandrina, o la bella Lozana, prostituta experimentada en el arte del pespunte y que pasó a la historia en 1528 merced a la obra de Francisco Delicado.

        Pero, cosas del destino, en nuestra sociedad reposmoderna digital y milenarista no ganamos para sorpresas y para pasmo general (o no), se ha revalorizado la muy antigua profesión de alcahuete remendador. Por dos o tres mil euros, cualquier cirujano avezado en estas lides te puede practicar una himenoplastia y dejarte como nueva. La bondad de los resultados varía de acuerdo con la técnica utilizada y esta depende del destino práctico que quiera darle la usuaria al neohímen. Si quedan restos del original pueden unirse temporalmente pero no puede transcurrir mucho tiempo hasta el momento de la desfloración (hermosa palabra). En el caso de que no hubiera material suficiente para este tipo de reconstrucción, los cirujanos utilizan un material orgánico que puede romperse con cierta facilidad: el Alloplant, o directamente crean una membrana vascularizada para que pueda sangrar durante el acto y en el colmo de la sofisticación, puede incluirse una pequeña capsula gelatinosa de una sustancia parecida a la sangre. En última instancia, se puede optar por una cirugía plástica vaginal más seria en la que se reconstruye a partir del epitelio vaginal  un himen menos fungible que los anteriores.


        Y todo esto para qué. Sabemos que aproximadamente una de cada mil mujeres carece de himen de manera natural y que entre un treinta y un cuarenta por ciento de las mujeres no sangran durante el primer coito. Dos mitos por el precio de uno al servicio de la hipocresía machista, la discriminación moralista patriarcal y la violencia institucionalizada del patriarcado sobre la sexualidad femenina: el de la castidad garantizada a través de la prueba del algodón y el del orgullo machirulo de tener la polla como una broca del 18. Entre tanto, algunos cirujanos están haciendo su agosto para tranquilidad de padres supernumerarios con hijas casaderas que han sufrido un placentero desliz, para damas pías con tendencia a la distracción, o (y esto es lo más inquietante) para mujeres de culturas violentamente sexistas que quieren evitar males mayores o esclavas sexuales con las que comercian las redes de trata de personas. 


AIN´T NO MOUNTAIN HIGH ENOUGH. MARVIN GAYE & TAMMI TERRELL


En 1959, Berry Gordy, yesero, estampador, boxeador, compositor y productor, hombre orquesta y emprendedor, compró las instalaciones de una pequeña discográfica especializada en jazz, la 3-D Record Mart, en su Detroit natal. Allí se desarrollaría uno de los fenómenos musicales de la música negra de los sesenta, setenta y ochenta: la TamlaMotown Records. Jackie Wilson, Smokey Robinson and the Miracles, The Supremes, Martha and the Vandelas, Temptations, Commodores, Gladys Knight and the Pips, The Four Tops, Marvin Gaye, los Jackson5, Stevie Wonder y un larguísimo etc. que constituyeron no solo un elenco de artistas triunfadores y una fábrica de éxitos, sino algo mucho más sólido y definitivo: un sonido, un estilo, una tendencia. Pero esa historia no siempre gloriosa es un cuento para otro día. Hoy vamos a recordar uno de esos éxitos protagonizado por dos fulgurantes estrellas que brillaron hasta deslumbrar a todo el mundo y que transitaron por el lado amable de la vida hasta ser arrastrados por un destino trágico e implacable. Marvin Gaye y Tammi Terrell y su inolvidable Ain´t No Mountain High Enough (1967). Tammi falleció a los 25 años en 1970 de un tumor cerebral, había sido una artista envidiada pero también una víctima de la violencia de género. Marvin se vino abajo cuando murió su compañera artística y tras una dura travesía del desierto por el mundo de las drogas fue capaz de resurgir convertido en una leyenda. Como todas las leyendas, su final: desdichado y tremendo. En 1984, a los 45 años, y en el transcurso de una bronca monumental, su padre –dicen que en defensa propia- le pegó dos tiros con la pistola que él mismo le había regalado.

En 1970, la glamurosa Diana Ross reeditó este tema y lo convirtió en un pelotazo, número uno en el Billboard. Os lo pongo también para escarnio de la Ross. La letra podéis encontrarla en el siguiente enlace.